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28/03/2014
Comunicación Organizacional
HABLA RESPONSABLE Y ESCUCHA COMPROMETIDA EJES PARA LA MEJORA EN LAS COMUNICACIONES CORPORATIVAS

“La comunicación y la organización están totalmente ligadas: la organización permite o no la comunicación, y la organización se realiza a través de la comunicación”.

 Elegí comenzar el artículo, utilizando este párrafo de Fernando Flores, pensador chileno reconocido como uno de los más importantes de la actualidad en el ámbito de la gestión y de la acción emprendedora. En su libro “Creando organizaciones para el futuro”, plantea que toda organización es “una red de compromisos conversacionales”. Las organizaciones que habitamos cotidianamente, son redes de compromisos humanos que se desarrollan en el lenguaje y es justamente, desde el lenguaje, que es posible crear los contextos necesarios para que las cosas pasen.

Transcurrimos nuestras vidas, inmersos en conversaciones, no siempre con otros, a veces con nosotros mismos. Es, en cada una de estas conversaciones, donde podemos declarar qué queremos que pase, podemos hacer ofertas o pedidos, chequear acuerdos y cumplir compromisos.

Un equipo de trabajo es mucho más que un grupo de personas que se juntan, física o virtualmente, para cumplir con una tarea asignada por un jefe o para llevar adelante un proyecto. Trabajar en equipo potencia nuestras habilidades individuales y nos hace más productivos, ya que los miembros que lo componen, se complementan y colaboran entre sí para crear una sinergia de conocimientos, competencias y experiencias.

 La comunicación efectiva es una de las acciones que distingue a un grupo de un equipo. Sus dos premisas principales son el habla responsable y la escucha comprometida. También podemos identificar otras distinciones que permiten la conformación de un equipo, tales como, la confianza entre sus miembros, la posibilidad de coordinar acciones y de planificar el uso de los recursos, la distribución de roles, la disposición para el aprendizaje continuo y el compromiso individual puesto al servicio de los otros.

Sin embargo son muchas y variadas las circunstancias y actitudes que dificultan el trabajo en equipo. Solo para mencionar algunas, podemos identificar la tendencia de algunos de sus miembros a aferrarse a las propias ideas (adhesión a lo seguro o aversión al cambio), la rigidez de pensamiento, la falta de motivación y el temor al disenso, entre otras.

Los conflictos surgen en un equipo, cuando los intereses de dos o más personas “parecen” incompatibles y esto suele suceder cuando estas personas tienen distintas percepciones del mismo hecho.

¿Es posible modificar los compromisos conversacionales para mejorar las comunicaciones?.

Cuando comprendemos las diferencias que hay entre HABLAR y ESCUCHAR,  cuando identificamos nuestros ESTADOS DE ÁNIMO y nos hacemos responsables de lo que generamos, y cuando ACCIONAMOS para lograr los resultados que queremos obtener, estamos construyendo el espacio para una comunicación responsable.

Ser responsable implica tener la “capacidad de responder por los propios actos, realizados en libertad y con la conciencia de que todas nuestras acciones (incluyendo omisiones y silencios) tienen consecuencias que nos afectarán, afectarán a otros y al entorno. Un lenguaje responsable es aquel en el que se eligen los términos, se comprenden los contenidos y se despliega la capacidad de elegir los instrumentos para comunicarnos (El elogio de la responsabilidad, Sergio Sinay). 

¿Para qué son útiles las capacitaciones orientadas a hacer más eficientes las comunicaciones y el trabajo en equipo?

Justamente para aprender a generar conversaciones que abran posibilidades, para ensayar en una espacio “aséptico”, algunos modos de habla responsable, para identificar que hay diferentes tipos de escucha y que muchas veces nos descubrimos estando en escuchas viciadas de juicios previos, sustentados en verdades indiscutibles.

Por esa razón, uno de los primeros puntos a trabajar, es sobre nuestra propia capacidad de escucha. Decía Humberto Maturana, biólogo y pensador chileno, la siguiente frase soy absolutamente responsable de lo que digo y totalmente irresponsable de lo que tu escuchas”.

Es posible aprender nuevas formas de comunicarnos que nos permitan gestionar más eficazmente las relaciones con los otros miembros del equipo y de la organización, desarrollar una escucha comprometida que nos abra posibilidades de diálogo y nos habilite para escuchar las necesidades “reales” del otro, aprender nuevas formas de abordar y resolver situaciones complejas, y encontrar caminos que favorezcan la comunicación efectiva y que contribuyan a mejorar los intercambios dentro de la organización y con el entorno.



Por Laura Cukierman*

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28/03/2014
Liderazgo y Coaching Ontológico
EDUCAR PARA LIDERAR DESDE EL RESPETO AL OTRO

¿Es posible imaginar un liderazgo que se haga cargo de los derechos de los liderados y al mismo tiempo que sea efectivo en términos de resultados?
Durante treinta años de actuación profesional, tanto en niveles gerenciales de prestigiosas empresas nacionales y multinacionales, como así también desde la consultoría para el desarrollo de personas, he venido observando que las diferentes concepciones del liderazgo, aún las más evolucionadas, terminan siendo un elegante tema de conversación académica de lo que “debería ser” más de lo que es posible que sea.

La enorme presión sobre resultados y la mezquina interpretación de que los mismos se ajustan a las tristemente célebres variables “duras”: montos facturados, costos, márgenes de rentabilidad, “headcount” (como si las personas fueran cabezas a contar!!!), participación del mercado, etc, han ido contribuyendo, más allá de buenas intenciones particulares, a que se identifique al “buen líder” con aquel que logra “estos resultados”.

Si ampliamos la mirada e incluímos también aquellos resultados que nos muestran “cómo están las personas”: stress, angustia, altísima rotación, despidos sin preparación ni consideración de las consecuencias, presiones psicológicas, desvalorización, agresiones a la autoestima, manipulación desde el poder , entre otros desvastadores flagelos al respeto por el otro…¿podríamos seguir considerando que hubo “buen liderazgo”?.

Resignarse a las costumbres y hábitos culturales que avasallan la dignidad humana no parece ser la respuesta anhelada para que podamos construir un futuro diferente, donde el ser humano pueda crecer, desarrollarse mental, emocional y espiritualmente.
Al decir de George Bernard Shaw: “el progreso depende de los seres irrazonables” y ello implica, en alguna medida, atreverse a desafiar paradigmas limitantes. El paradigma actual del liderazgo, que desde actitudes autoritarias o añejos paternalismos pretende controlar al otro para asegurar resultados en el corto plazo, necesita ser desafiado, incluír el respeto por el otro en los resultados del liderazgo se hace imprescindible.

Ante este desafío la educación de nuevos líderes desde la perspectiva constructivista y sistémica, desde la concepción de “validar al otro como un legítimo otro” que nos muestra Humberto Maturana, desde el compromiso que manifestamos en nuestra comunicación (Searle, Austin, Whitgenstein, Espinoza, Flores), desde la inteligencia emocional, abre el camino a nuevos líderes que, sin abandonar la eficacia en el corto plazo sean responsables de observar al otro como posibilidad, facilitando el surgimiento de sus potencialiadades a pleno. Transformar seguidores en líderes es la consigna para diseñar ese futuro donde la dignidad del otro forme parte de los resultados que se esperan del líder.

Cuando cada ser humano distinga que sus juicios sobre el otro sólo hablan acerca del observador y no hablan de lo observado, cuando distinga que no tiene acceso a la “verdad”, sino sólo a su propia interpretación, cuando deje de juzgar a los demás desde el “tener razón”, habremos dado un paso más que significativo para que desaparezca la discriminación. No hay discriminación si desaparecen los discriminadores. Educar para crear un nuevo liderazgo, basado en el respeto por el otro es una puerta abierta al desarrollo de una nueva humanidad.



Por Ing. Daniel Rosales. Fundador y Director de la Escuela LatinoAmericana de Coaching®*

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27/06/2013
Una forma directa y amigable de capacitarse a distancia
CAPACITACION POR VIDEOCONFERENCIA

La videoconferencia es una de las formas de capacitación virtual sincrónica (o en tiempo real), donde instructores y participantes, acuerdan encontrarse en un aula virtual en horarios y días predeterminados. El Aula Virtual es el espacio donde se produce el intercambio y al cual se accede para ingresar al entorno de capacitación. Combina interactividad con imagen audiovisual.

Esta metodología es una de las formas de capacitación e-learning donde Internet es el medio y la computadora personal la herramienta de acceso. El e-learning o capacitación virtual nace hace 15 años, casi en simultáneo con la difusión de Internet, siendo en un principio implementado en el ámbito educativo y en las grandes corporaciones. Es recién en los últimos años, que esta modalidad de capacitación se masifica en todos los segmentos del ámbito empresarial, siendo hoy día considerada como una real solución para mejorar y optimizar los procesos de formación y perfeccionamiento laboral y profesional en todas las áreas.



Por Laura Cukierman*

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